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Biografia de Luis Enrique Principe

Nombres: Luis Enrique

Apellido: Principe

Edad: 22 años

Peso: 78 Kg

Estado civil: Soltero

Fecha de nacimiento: 2 de julio de 1985

Signo: Cancer

Domicilio: Boulogne Sur Mer 5540 Palmira- San Martin-Mza

Familia: Mi familia està compuesta por mi papà Daniel, mi mamà Silvia, tres hermanos hombre Pablo(28), Raùl(26), Mario(24) y una hermana de 18 años Ana Laura.

Mùsica Preferida: me gusta mucho la mùsica pop, aunque escucho de todo

Grupos musicales: Manà, Arjona y de otro estilo me gusta mucho La Bersuit

Color Preferido: Rojo fuerte

Comida preferida: Ua buena parrillada

Bebida preferida: Coca Cola

Equipo de futbol: La selecciòn Argentina

Hobbie: Salir a tomar algo con amigos

Una Mujer: mi mamà y mi hermana

Un sueño Frustrado: Querìa recibirme en los cuatro años que duraba la carrera

Una meta: Recibirme y ejercer lo mas pronto posible

Un sueño: Formar una familia lo mas solida posible

       Holassss!!! Como ya saben soy Luis Enrique Principe, Mas conocido como coco o como el que llega siempre tarde, bueno yo desde muy chico siempre he ido a clubes de nataciòn y a algunas colonias pero siempre fui bastante bago para aprender por lo que aunque se todo lo bàsico me cuesta mucho nadar bien los estilos, desde muy chico siempre que iva a alguna pileta lo hacia con mis primos y hermanos y al ser yo el menor de todos siempre los tuve como "idolos" ya que hacian muchas cosas que yo no me animaba a hacer, la mayorìa de las anecdotas estan relacionadas con ellos:

  •     Me acuerdo de una vez que yo iva caminando por el costado de la pileta y mi hermano Raùl que era el mas travieso de todos me pecho, y yo de la desesperaciòn empeza a gritar y a largar brazadas y patadas como loco pensando que me ahogaba, ahi nomas se largo me agarro y me hizo dar cuenta de que a donde me habìa pechado yo hacia pie pero de la desesperaciòn no me habìa dado cuenta
  •     Tambien me acuerdo de otra vez que me asuste mucho y eso que ya tenia como doce años y sabia nadar, fue en Chile cuando estabamos en la playa (playa blanca) y estaba muy contento bañandome con una tabla de shorf y agarrabamos las olas hasta llegar a la orilla, pero en una de esas veces una ola me cayò encima y me hizo pegar con el fondo y no me podia salir, me asuste muchisimo

      A pesar de haber tenido muchas experiencias malas con el agua, nunca me dejo de gustar la pileta y menos en mar, me encanta todo lo relacionado con la nataciòn, me encantarìa aprender bien las tècnicias de nado, me gustarìa tener mas nataciòn porque veo que no es suficiente un año y menos una vez a la semana para aprender todo y para poder disfrutar de algo tan lindo como es la nataciòn, igual me gusta mucho y estoy aprendiendo mucho con lo poco que tenemos, espero que pueda aprender mucho mas, me gusta mucho como nos esta dando la teorìa ahora aunque me gusta mucho mas llevarlo a la pràctica. Muchas Gracias!! relacio: con respecto a la primera experiencia que tuve: pienso que me asuste mucho porque no conocia el medio acuatico y me faltaron mis nesecidades basicas comno la respiracion y falta de equilibrio. con respecto a la segunda: me asuste porque mi hermano me empujo y perdi totalmente la nocion de equilibrio y como no estaba acostumbrado al agua me asuste mucho y hasta trague mucha agua.

material de natacion(negro)

Material, articulos de natacion para el entrenamiento y el aprendizaje



Bañadores de natación



El bañador podría decir que es el único material imprescindible para la práctica competitiva de este deporte. Por su puesto si te gusta el naturismo y lo practicas en una zona permitida tampoco es obligatorio.

El bañador de natación para el entrenamiento o la competición tiene que ser primero cómodo, (que permita la libre articulación de las extremidades), luego ligero y por supuesto que quede ajustado y bien.

Los bañadores de natación están formados por hilos de nailon en su mayor parte, pero también encontraras distintos porcentajes de otros materiales como la poliamida, infitex, elastán o poliéster. Los mas modernos y ahora tan de moda contiene un buen porcentaje de teflón.

La elasticidad del tejido tiene gran importancia ya que impedirá las arrugas facilitando el deslizamiento del agua.

A diferencia de los bañadores de piscina, no de entrenamiento, es casi imprescindible en las mujeres que este llega muy por encima del pecho para que impida que agua pase por entre el bañador y la piel. Así también asegura que quede en su sitio después de una salida o un viraje.

Cuanto menos zona frontal ofrezca el bañador menos resistencia opondrá al avance por el medio, un bañador hasta el cuello ofrecerá solo la resistencia del circulo que rodea al cuello, si es más amplio y se cierra a la altura del pecho, la circunferencia será mayor y por lo tanto también la resistencia que ofrezca al avance.

En el caso de los hombres es más sencillo ya que la circunferencia será siempre la de la cadera, si no opta por un bañador de cuerpo completo.

También es aconsejable en los trajes de baño de mujeres que las cintas que lo sujetan por los hombros se han anchas para que no corten el paso de la circulación.

En Enero del 2007, la federación Internacional de Natación (FINA) publico unas nuevas normas para los bañadores que se usen en las competiciones internacionales. Principalmente obliga a las empresas a pasar por homologación previo pago de gatos. Así como las siguientes normas que resumo:


El bañador deberá dejar libres las manos, los pies, el cuello y la cabeza.
El bañador de competición de hombre solo podrá componerse de una pieza.
El bañado de mujer de competición podrá constar de un máximo de dos piezas.
El bañador no podrá ser irrespetuoso ni ofender la moral.
Deberá de ser saludable para los nadadores.
El bañador deberá realizarse con un tejido plano.
Se permitirá utilizar un lazo para poder abrocharse el bañador en la cintura.
Podrá utilizarse más de un tipo de tejido para confeccionar el bañador.

traje de baño

Niña con traje de baño
Niña con traje de baño
Malla de baño o traje de baño
Malla de baño o traje de baño

El bañador o traje de baño es una prenda de ropa utilizada para bañarse en lugares públicos como playas, ríos o piscinas.

En los hombres consiste en una especie de calzoncillo (short) en forma de slip o bóxer. Si es un tipo bóxer más grande o ancho se le denomina bermuda.

En el caso de las mujeres consiste en una pieza que cubre desde las ingles al pecho y suele dejar la mayor parte de la espalda al aire. Una variación del bañador tradicional es el bikini, que consta de dos piezas separadas y permite una exposición al sol de mayor superficie corporal.

Trajes de baño masculinos
Trajes de baño masculinos

El uso del bañador es más común en la práctica de la natación que en las playas, donde está mucho más extendido el uso de prendas más reducidas, como el bikini. También existen bañadores que dejan pasar la luz ultravioleta del sol, para producir un moreno integral.

Una invención más moderna de bañador es el trikini, una prenda híbrida entre un bañador amplio y un bikini. Aunque se promociona en los medios de comunicación como una prenda de moda, no es un prenda demasido habitual. Además, produce un moreno muy desigual, que es poco estético cuando se lleva un triquini con diseño diferente o un bikini. Los bikinis cuya parte posterior es más pequeña, dejando las nalgas al descubierto, se suelen denominar tangas o microbikinis, además existe el hilo dental o colaless.

En competición siempre se utiliza un bañador sin escote en el caso de las mujeres y tipo slip en los hombres debido a que ofrece una menor resistencia en el agua. Con el objetivo de ofrecer una resistencia aún menor, en los años 2000 se desarrolló un bañador de tejido especial que cubre también las piernas.

En natación de competición, a veces se ven trajes de baño que cubren las piernas y los brazos. En teoría son más hidrodinámicos que un slip o bañador, pero no todos los nadadores profesionales lo usan. En Brasil los hombres utilizan la sunga, bañador tipo slip, de llamativos colores.

 

Cronología del bañador [editar]

  • Finales del siglo XVIII: nace oficialmente la costumbre de bañarse, el rey Jorge III de Inglaterra fue quien más favoreció el baño en la playa como un acto social.

 

  • 1822: el primer baño oficial de una mujer fue el que realizó la francesa duquesa de Berry, nuera de Carlos X, quien se sumergió totalmente vestida en la playa de Dieppe (Francia).

 

Baño en una playa en 1898
  • 1890: nace el primer bañador; consistía en una camisa-pantalón y calcetines, tanto para hombre como para mujer.

 

  • 1915: desaparecen los calcetines de la vestimenta de playa, los hombres ya pueden bañarse en pantalones cortos. Pero las mujeres todavía se ponen camisones, camisas largas y faldas para bañarse.

 

  • 1930: primer bañador femenino. Elaborado con lana, tiene escote como las camisetas y los pantalones deben cubrir los muslos. Esta prenda, mojada, pesaba más de 3 kilos.

 

  • 1946: el ingeniero Louis Réard inventa el bañador dos piezas, más conocido como [bikini]. Pero no llega a ser habitual hasta 1960.

 

  • 1960: invención de la licra, gracias a este material llagan los primeros bañadores elásticos.

 

  • 1964: el estilista californiano Rudi Gernreich inventa el topless o monokini. En un principio era un bañador negro sostenido por dos tirantes que deja al descubierto los pechos de la mujer.

 

el traje de baño unisex y el fin de los vestidos

El traje de baño unisex
Anteriormente el traje de baño había recibido su inspiración de la ropa interior, pero con el tiempo aparece una nueva concepción del bañador, formado por una túnica y un pantalón; siendo este nuevo modelo adoptado desde finales del siglo XIX por ambos sexos.

El fin de los vestidos
Hasta bien entrados los años 1880, las mujeres utilizaban el vestido para bañarse, aunque era contrario a todas las prácticas deportivas. El vestido iba acompañado por una pañoleta o un bonete, armas contra el frío de las aguas del mar.

Al salir del agua, la bañista retorcía el bajo del vestido, para escurrir el agua. Esta acción dejaba ver el pantalón enteramente escondido bajo la falda.

No obstante, a partir del año 1860, el bañador de dos piezas, formado por una túnica y un pantalón que cubría hasta la rodilla, tiende a imponerse de manera progresiva. El vestido, por lo tanto, desaparece totalmente a finales de los años ochenta

el traje de baño unisex y el fin de los vestidos

El traje de baño unisex
Anteriormente el traje de baño había recibido su inspiración de la ropa interior, pero con el tiempo aparece una nueva concepción del bañador, formado por una túnica y un pantalón; siendo este nuevo modelo adoptado desde finales del siglo XIX por ambos sexos.

El fin de los vestidos
Hasta bien entrados los años 1880, las mujeres utilizaban el vestido para bañarse, aunque era contrario a todas las prácticas deportivas. El vestido iba acompañado por una pañoleta o un bonete, armas contra el frío de las aguas del mar.

Al salir del agua, la bañista retorcía el bajo del vestido, para escurrir el agua. Esta acción dejaba ver el pantalón enteramente escondido bajo la falda.

No obstante, a partir del año 1860, el bañador de dos piezas, formado por una túnica y un pantalón que cubría hasta la rodilla, tiende a imponerse de manera progresiva. El vestido, por lo tanto, desaparece totalmente a finales de los años ochenta

los accesorios para el baño

Sin embargo no hay lugar para hombres o mujeres desnudos o para piernas desvestidas. El vestido es pesado y cubre casi la totalidad del cuerpo, y va acompañado de una multitud de accesorios, cuya finalidad es la de guardar el pudor. Gorro, sandalias de baño, tissus de baño ( toallitas para secarse el indecoroso sudor corporal producido por los rayos solares ) ... estos accesorios eran indispensables para los bañistas.

Corsés para el baño:
Durante todo el siglo XIX y hasta los años veinte, era impensable que una mujer de cierta condición y clase apareciera en público sin que su talla estuviese estrangulada por esta argolla célebre que recibe el nombre de corsé.

Esta ropa interior, exclusivamente femenina, era un tipo de armazón que enlazaba en la espalda y su función era la de mantener el pecho y las caderas. Cambiaba en función de la moda del momento, pero aún así, no había una sola actividad diaria que supusiera no ponerse el corsé. Ni incluso el baño, entendido como un ejercicio de demostración de la desnudez, largo tiempo escondida.

Para estos ejercicios acuáticos se necesita adaptar el corsé, para que permita a la mujer de mundo mostrarse decentemente en las playas. Así, un artículo de 1905 de una revista de moda notifica que se hacen corsés de tul grueso para de ese modo bañarse sin ningún temor.

Calzados de baño:
Puesto que los nadadores debían de andar algunos metros desde las cabinas hasta el mar, se aconsejaba proteger los pies con calzados, para evitar posibles accidentes con guijarros o materiales escondidos en la arena. Siendo, al principio de los baños de mar, un par de simples zuecos eran algo bastante recomendado.

El bañista dejaba su calzado cerca del borde de la playa, y los recogía a la salida del agua. A la orilla del siglo XX se aconsejaba llevar zapatos blandos trenzados de lana o de paño armados de suelas que les confirieran aspecto actual de alpargatas enlazadas en los tobillos.
Estos calzados protegían los pies sobre el suelo firme y también podían ser utilizados a la hora de nadar. Las más púdicas podían llevar estas sandalias con bajos, muy extendidas hacia el año 1905.

El gran periodo del albornoz de baño:
Mientras que el baño estaba considerado por sus virtudes curativas, el paciente-bañista debía, desde su salida a las aguas, calentarse vivamente a fin de aumentar la eficacia del tratamiento médico. En un principio este fue el fin por el cual había sido concebido el albornoz. Cuyo uso perdura hasta los años treinta, años en los que se convierte en un accesorio de moda y sofisticación.

Entre los años 1850 y 1860 el albornoz de lana cálido y delicado, se deja en la arena al introducirse en el agua y se retoma rápidamente al salir del baño, se guarnece de un largo capuchón que se puede bajar a voluntad. Este albornoz podía también disimular la fisonomía del enfermo, durante su trayecto del agua a la cabina.

Bonetes y gorros:
De la misma forma que no está inscrito en los hábitos del vestido durante finales del siglo XIX el salir a la calle con la cabeza desnuda, sin sombrero, es absolutamente desusado el correr al baño sin haberse encasquetado un bonete a la cabeza.

Existían gorros tricotados, piezas en tejidos encauchutados o sedosos. Se llevaban bonetes, gorros con volantes, turbantes enrollados sobre la cabeza denominados “madrás”... Estos gorros no eran inconvenientes para los que querían adquirir bronceado, ya que su instalación precaria, en lo alto del cráneo, los convertía en juguetes de las primeras olas.
Con el tiempo se encuentran incluso franjas de cabellos partidos, mechones, que unidos al bonete enmarcan la cara de la bañista.

hacia el traje de fantacia

Con el descubrimiento de los placeres náuticos los atavíos de balneario y los trajes de baño empiezan a volverse más primorosos. Los caprichos de la moda ganan poco a poco terreno y se empiezan a añadir toques delicados sobre los vestidos.

A estos vestidos se les añaden bajos, para que de ese modo las piernas de la joven parezcan mucho más finas. Los cronistas de principios de siglo atestiguaban que ciertas mujeres estaban muy “en valor”.

Los trajes adquieren mayor elegancia gracias al empleo de mil fantasías con adornos de: galones, mohair negro o blanco, grandes cuellos con encajes, cuellos marineros... también se empieza a permitir el uso de tejidos en tintes claros, siendo el rojo el más usado por las chicas, que intentan de ese modo salir de los colores negro y azul oscuro.

camiseta y pantalon.

Para las mujeres el pantalón abullonado resultaba indispensable, ya que un vestido solo podría moverse y dejar a la vista las partes del cuerpo que se guardaban a las miradas de otros.

También era indispensable el llevar una camisa de manga corta, adaptándola con un pequeño refajo ajustado a la figura, que uniría la camisa al pantalón. Con el tiempo la camisa sería remplazada por una túnica que desciende por debajo de la rodilla.

Vestido de baño de dos piezas (finales del siglo XIX): Este traje de baño estaba compuesto por una túnica y unos pantalones, que juntos cubrían casi la totalidad del cuerpo. Estaba confeccionado normalmente en materiales como la sarga o la lana, y eran, por lo tanto, inadecuados para bañarse. Con el tiempo este vestido fue acortado y adquirió carácter popular por su funcionalidad y su gracia.

el vestido de baño.

Vestido de baño de seis piezas(1846-1914): Al principio de los baños de mar, el bañador consistía en una adaptación de los vestidos cotidianos. Por medio de un juego de transformaciones, la prenda oscilaba entre vestido y ropa interior, hasta que las decisiones e influencias posteriores lo irían definiendo como lo que será.

Estos trajes, de franela, estaban formados por un corpiño ajustado y cuello alto, mangas hasta el codo y falda hasta las rodillas, debajo de la cual iba un pantalón.

Son los principios del siglo XIX los que ven nacer la moda de los baños de mar, el maillot bain, traje de baño, no existe todavía. Además de medio de saneamiento, el baño es visto como un refrescamiento del cuerpo, pudiendo bañarse uno en total desnudez si se siente lejos de las miradas indiscretas.

Los baños terapéuticos imponen por el contrario ir vestido a la hora de tomarlos. Algunos bañistas llevaban por lo tanto hábitos calientes y sombrero, vestiduras en general bastante sobrias

evol. de los trajes de baño a lo largo de la historia.

Esta moda fue llevada a cabo gracias a la industrialización, es decir, a la aparición del ferrocarril, medio de transporte utilizado por las altas clases burguesas para desplazarse hasta las playas.

Los primeros trajes de baño siguieron el mismo diseño de los trajes de calle, es decir, unos trajes complicados y a los cuales les sobraba bastante tela, lo cual los hacía un poco incómodos a la hora de moverse entre arena y olas. Se tiene conocimiento de un traje de baño de color verde, con forma de vestido y con flotadores en los hombros, este traje, del año 1810, pertenecía a una dama de alta alcurnia.

La reina Hortensia, en el año 1812, lucía el primer traje moderno de baño en ese verano, anteriormente había llevado un traje de baño de tafetán, el nuevo traje estaba hecho con punto y era de color chocolate, bajo una túnica de manga larga que cubría una camisa bordada, llevaba un pantalón a la turca, ceñido a los tobillos, y en el pelo una carlota inspirada en el gorro de dormir.

Este modelo hizo época, constituyendo el arquetipo de trajes de baño hasta finales del mismo siglo. Inspirado en la lence´ria, pero sin confundirse con ella, el traje de baño femenino del siglo XIX estaba totalmente exento de cualquier connotación erótica o sensual, aunque este intento resultase fallido cada vez que la bañista se metía en el agua, ya que al mojarse, el traje se le pegaba al cuerpo, revelando crudamente las formas corporales, lo cual resultaba un poco indecoroso. Para neutralizar este equívoco se utilizaron colores poco favorecedores y oscuros, tras el chocolate del traje de baño de la reina Hortensia, vinieron trajes de baño en color marrón, gris oscuro, negros para las viudas...

El primer traje de baño, fue un taparrabos velado que utilizó una cortesana egipcia, de nombre Tais, para darse un chapuzón junto con Alejandro Magno y todo su ejercito, estando todos los hombres en cuestión desnudos.

También se trató de cambiar el material, ya que los trajes de baño de punto eran poco adecuados, pues colgaban al mojarse. Se buscaron, por lo tanto, materiales pesados, como la franela o la sarga. Para incrementar la caida se añadieron plomos a las túnicas, y posteriormente para mantener el ensanchamiento de las prendas se usaron enaguas cortas llamadas "enaguas de lavandera", las cuales eran fruncidos de tafetán fino. Aún así, estos trajes continuaban siendo bastante feos, y por lo tanto poco seductores a la vista de los caballeros.

Unos mosaicos del siglo IV de la villa siciliana de Plazza Amerina representan a diez jóvenes de familias acomodadas bañandose en una piscina, jugando a juegos de pelota o practicando ejercicios físicos con un traje de dos piezas: calzón y banda sostén (llamado strophium) no podemos estar seguros de si estos atuendos cotidianos habían sido creados especialmente para el disfrute de juegos náuticos. La gracia de los movimientos corporales de estas figuras hace pensar que se trata de una exhibición coreográfica.

En realidad, desde que se había tenido que proteger el pudor para bañarse en público, se había recurido de forma natural al uso de las prendas prácticamente iguales a las interiores habituales, según fuesen los criterios de cada época. (desde la camisa de antaño hasta el tanga actual, las prendas de baño siempre han sufrido la influencia de la lencería).

Otro de los motivos por los que los baños de mar se hicieron tan populares fueron las virtudes terapéuticas asociadas a estos desde la antigüedad. Las civilizaciones Griega, Romana o Egipcia las acreditaban constantemente. En el siglo XIX los médicos y doctores recuperaron esta sabiduría ancestral a favor de sus pacientes, recomendándoles tomar baños para prevenir y curar numerosas afecciones. Este hecho fue aprovechado por las damas de clase para mostrar su elegancia y buen gusto en la playa, luciendo modelitos que han persistido hasta hoy en día en numerosos grabados de época.

Otra de las facultades otorgadas a los baños de mar era la cura de la rabia de cuerpo y espíritu, en una correspondencia privada de madame de Grignan fechada el trece de marzo de 1671, madame de Sévigné alaba los méritos de los baños de mar y proclama las virtudes de estos con las siguientes palabras: "Hace ocho días que madame de Ludres, Coétlogon y la pequeña Romiroi fueron mordidos por una perrita que más tarde ha muerto de rabia. Suerte que Ludres, Coétlogon y Romiroi han partido esta mañana para Dieppe para darse tres baños de mar". Una edición de principios del siglo XVIII del diccionario de Academia da la siguiente definición de la palabra "bañar": "Los que son mordidos por los perros rabiosos se van a bañar al mar". Es más, desde finales de ese mismo siglo, el cuerpo médico empezó a considerar que una breve inmersión en el agua de mar podía ser beneficiosa para un cierto número de afecciones.

Eminentes especialistas crearon listas exhaustivas enumerando las diferentes enfermedades sobre las que las virtudes curativas, nuevamente redescubiertas, podían ejercer algún tipo de mejora. Se recomendaron baños de mar para enfermedades de anemia, casos de afección del sistema nervioso, de dolor y debilidad, resultado de fracturas, esguinces o luxaciones, también para el asma crónico y todas las enfermedades de la piel.





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